OPINIÓN: Pedro Navarro |

Vivimos en plena crisis laboral, esto es algo ya cotidiano y conocido por todos. Es tal la dimensión que el fútbol no iba a ser menos, José Luis Oltra, antes que entrenador ha sido un trabajador más, un asalariado que debe conformarse con las herramientas que su jefe le pone a disposición, la cabeza pensante, la misma que como respuesta a las críticas siempre apuesta por el fácil recurso del “lo hubieras comprado tú”.
La grada entonaba una vez más el trending tropic del Reino pero el que cayó fue el de siempre, el míster. Por la cabeza de Pepe Luichi seguro que estarán pasando mil cosas, el centenar de posibilidades que “el enemigo” de la prensa le dio para pregonar a los cuatro vientos que no tenía mimbres para luchar por el objetivo ambicioso, pero a la vez lógico, que tenía el club de volver a donde se merece. Podéis pensar que es ventajista hablar ahora de la plantilla de nuestro Córdoba, que ya se veía venir de lejos, que se han cubierto los 43 goles de la temporada pasada tirando una moneda al aire, pero considero que es el momento. La plantilla no responde con jugadores recién descendidos a la categoría de bronce o inmersos en ella, con deportistas sin ritmo de competición y con profesionales de dudosa calidad para el ambicioso reto.
José Luis, has sido una víctima más del complicado momento que atraviesa la sociedad, un trabajador que luchaba cada día por llevar el sustento a casa y te alabo por ello, pero el ciclo se acaba y al final el culpable es siempre el mismo, “el soldado de raso”.
En frente teníamos a un Getafe enrrachado que la calidad de sus jugadores y un entrenador a su altura están llevando al equipo a su hábitat natural, la zona alta de la tabla. Dejas un gran recuerdo en Córdoba por tu honestidad, tu simpática y tú cercanía al cordobesista de a pie pero todo esto queda empañado por los resultados en el verde y por una racha que, esperemos, ponga su punto y final.
Ahora vienen otros tiempos, nos quieren vender el famoso cambio que está tan de moda en estos días… no se engañen amigos, la vida seguirá igual si seguimos con este rol, si seguimos apostando en un casino al todo o al nada cada verano mientras confeccionan la plantilla, todo seguirá su curso y “el jefe” no ve nada más que números en este tiempo.
Nos toca esperar y ser pacientes, quien se quiera ir que se valla, da igual que su asiento en fondo norte, sur, preferencia o tribuna queden vacíos, yo seguiré aquí con mi equipo, con mi sentimiento y luchando porque está historia continúe. Lo mejor está por venir cordobesistas, no lo duden nunca, y esto algún día cambiará.
En definitiva, sean felices y no pierdan la ilusión, encendamos la llama blanquiverde cada mañana, sólo así podrán disfrutar de ella las generaciones que nos siguen, al igual que la heredamos nosotros de nuestros antepasados. Respiren, siéntanse orgullosos de ser incluso más cordobesistas que los propios dirigentes, levanten la cabeza ante las burlas de los de siempre en el trabajo y “a Oltra cosa mariposa”

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