córdoba colista

Noticia: Rafa Aranda | Fotografía: Fran Pérez |

Diez años después, el Córdoba Club de Fútbol toca el fondo de la clasificación y se sitúa como colista de Segunda División. Tras perder contra el Osasuna y con la victoria del Sevilla Atlético en Granada, los blanquiverdes se encuentran en la última posición de la tabla con 10 puntos, a cinco puntos de la salvación.

“La situación no es preocupante”, “tampoco estamos tan mal” o “con una victoria todo se verá diferente” son algunas de las expresiones que han salido de boca de jugadores, entrenador o dirigente en la última semana. Por supuesto, estamos en el tercer mes de competición y queda más de la mitad de la temporada, tiempo más que suficiente para darle la vuelta a la situación. Sin embargo, es algo que se viene advirtiendo desde hace varias jornadas y el equipo sigue sin reaccionar. La mala dinámica costó el puesto al tan valorado por el club Luis Carrión. Se contrató a Merino como “efecto revulsivo” pero, pese a frenar la sangría de goles encajados, las derrotas se siguen encadenando.

Córdoba colista: Situación actual del club, un problema que viene de lejos

La realidad es que el equipo se encuentra colista de Segunda División, la posición que más cerca se puede estar de Segunda División B, aquello que el Córdoba quiere evitar a toda costa. En 14 partidos jugados, se cosechan solo tres victorias y un empate frente a la tremenda cifra de diez derrotas. Con la victoria del Sevilla Atlético, que era quien ocupaba el farolilllo rojo, por 1-2 en Granada, ambos se encuentran empatados a puntos, pero es el Córdoba colista.

La dirección deportiva encabezada por Álex Gómez y Cándido Cardoso decidió junto a la presidencia renovar a Luis Carrión tras el buen final de temporada con la esperanza de que eso se prolongase la temporada siguiente. Como el motivo de que a Carrión no le hubiese ido todo de fábula era que no había podido confeccionar la plantilla y había tenido que adaptarse a mitad de temporada, se optó por conceder sus deseos. Así, se conformó la plantilla acorde a los ideales futbolísticos del técnico catalán para poder desarrollar su estilo de juego.

Tras una pretemporada invicta, dato del cual presumió el club por Twitter antes del partido contra el Cádiz, llegó el primer aviso contra los gaditanos con un 1-2 maquillado por el tanto de Markovic en el último minuto. Desde entonces, pese a dos victorias contra Albacete y Alcorcón, el Córdoba CF salió derrotado e incluso goleado de todos los encuentros disputados. Los sonrojantes 4-0 y 4-1 de Barcelona y Valladolid escocieron mucho, pero el 1-5 contra el Gimnástic acabó con la etapa de Luis Carrión.

Así, se decidió contratar a Juan Merino, con la esperanza de que fuese el revulsivo necesario para dar un lavado de cara al equipo y cambiar de dinámica. De nuevo, el técnico de La Línea, como le ocurrió a Luis Carrión la campaña pasada, se encuentra con una plantilla mal diseñada, muy reducida y excesivamente construida para un sistema determinado. Por ejemplo, para el 4-4-2 o 5-3-2, solo se dispone de dos delanteros (Guardiola y Jona) sin solución ofensiva en el banquillo. Además, también hay tres centrales, con el riesgo de algún lesionado y teniendo que adaptar a Vallejo, que es mediocentro. Merece mención especial una de las apuestas de la cantera, Esteve, o el refuerzo de Noblejas, ambos defenestrados y sin participación.

Así afronta la próxima jornada el Córdoba CF. Con un partido vital en el Viejo Nervión contra el Sevilla Atlético que medirá el devenir del equipo e incluso el futuro de Merino, recordemos entrenador con solo cuatro partidos de margen para trabajar, aunque con un empate y tres derrotas. El Córdoba colista quiere vencer al filial sevillista y dejar de serlo.

Último precedente: temporada 2008-2009

Diez son los puntos del Córdoba, diez son las derrotas encajadas y diez son los años que han pasado desde la última vez que el conjunto califal fue colista de Segunda División. Hay que remontarse a la temporada 2008-2009 para ver al Córdoba colista. La situación es bien diferente, ya que solo se produjo la primera jornada de campeonato, después de una derrota por 0-3 contra el Hércules, con dos goles de Delibasic y uno de Morán. El conjunto cordobés estaba dirigido por José González y tenía a ilustres como Asen, Guzmán, Arteaga, Javi Flores o Pierini. Para nada era igual de preocupante, ya que además fue por solo una jornada y por goles encajados. Ese equipo finalizaría la temporada en el puesto 13º, con 53 puntos, diez por encima del descenso, del Alavés.

Córdoba colista: Lo extradeportivo no ayuda; inestabilidad

Cuando un equipo está unido, con entidad, jugadores, prensa y afición en la misma dirección, toda situación se vuelve más fácil y menos preocupante. Sin embargo, en el actual Córdoba Club de Fútbol todo lo que rodea a la institución está todo lo alejado que se puede de esa realidad.

Desde que Carlos González se hizo con la propiedad del club, todo han sido altibajos. En la primera temporada, el club estuvo a punto de tocar la gloria con un equipo de perfil bajo y un entrenador de Primera como Paco Jémez. Tras una segunda nefasta, la tercera desembocó sin saber aún cómo en el ascenso. La cuarta temporada, la de la deseada Primera División, mostró lo no se debe hacer y se batieron todos los récords negativos. Un desastre. En la quinta campaña, un equipo con un ataque de primerísimo nivel no decidió reforzarse en invierno y lo acabó pagando en los playoff contra el Girona. La pasada campaña el Córdoba rozó la Segunda B, y ahora mismo no puede estar más cerca.

Lo que empezó con ilusión y ganas de ser grande, acabó arrastrándose en la “Liga de las Estrellas” y acaba de tocar fondo, a un paso de abandonar el fútbol profesional y volver a recorrer campos de Andalucía y Extremadura. Se achacó al club de no invertir, con los famosos dividendos. Se despilfarró en Primera sin éxito y, tras vender a Andone o Fidel, las inversiones de este año por Jona y Romero tienen un resultado que la clasificación y sus números individuales dicen por sí solos. Por no hablar del campo de la Ciudad Deportiva.

El hastío en la afición es más que palpable, harta de las decisiones y de la pasividad de la propiedad, sin encontrar con quien identificarse en la plantilla y cansada de que le vendan objetivos inalcanzables, lo cual se refleja en el tremendo descenso de asistencia a los encuentros en El Arcángel. Los grupos de animación se han visto considerablemente reducidos a un pequeño sector acristalado, para nada representativo y cada vez más apagado.

En definitiva, el Córdoba Club de Fútbol, en menos diez años, ha pasado de querer ser un club de diez a estar con diez derrotas, con diez puntos y colista diez años después. El próximo domingo hay un partido que vale tres puntos pero podría valer diez por su importancia y, si se pierde, diez serán los partidos que ni Merino podrá cumplir. Semana importante, una final espera en Sevilla, una final para dejar de ser el Córdoba colista.

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