Noticia: Rafa Aranda | Fotografía: Fran Pérez

El Córdoba CF ya es equipo de Segunda división B. Doce años después, el club blanquiverde regresa a la categoría de bronce. Y lo hace por la puerta de atrás y de la peor manera posible. Se consumó en Las Palmas, donde posiblemente comenzó todo, una vez en la cima, la caída sería más alta. Esto no se produce por casualidad, ni porque el balón no entre en una portería, es el final a una cronología de puñaladas a esta histórica entidad. 

La herencia de Carlos González

Daría para cinco novelas, aunque es una historia de sobra conocida. Por poner en antecedentes antes de pasar a la etapa de Jesús León, el que comenzó a desangrar al Córdoba fue el antiguo propietario del club, que lo vendió en enero de 2018. Tras alcanzar la gloria en el Estadio de Gran Canaria y pasar a jugar en la máxima categoría, el equipo emprendió su viaje de regreso a Segunda B. Tuvo una oportunidad, en el mercado invernal de la temporada 2015/16, cuando se rechazó la opción de invertir en el equipo y regresar a Primera. Pala comprada, solo quedaba cavar para hacer la tumba.

Tras la eliminación en playoff, en la siguiente campaña llega el primer aviso. Con Carrión al frente, se logra una salvación antes de tiempo. El titular: «Con un mes más el equipo se mete en playoff». Entonces llega el «Test de Rorschach», con el que González se pasa del límite salarial, y deja al equipo en invierno muerto y sin poder fichar. Así saldría Carlos González del club. ¿Para siempre? Lo veremos en el próximo capítulo, que se estrena dentro de poco.

La «libertad» y «el precio de la salvación»

«Camino sin cesar, detrás de la verdad, y sabré lo que es al fin la libertad». Al son de Nino Bravo, presentándose como el salvador, llegaba al estadio El Arcángel Jesús León. Sin embargo, todo fue y ha sido una mentira, ni verdad, ni por supuesto libertad. Jesús León y Luis Oliver tomaron las riendas del Córdoba en lo que prometía ser un proyecto de ensueño. El fichaje de Reyes, los viajes pagados en autobús, los arreglos del estadio, la cruz de mayo, sueldos desorbitados, etc. ¿Con qué se pagó? Con dinero inexistente ¿Cuándo se supo todo el pastel? Cuando en julio ya se había abonado todo el mundo guiados por el lema «Creemos en las matemáticas».

Tras el éxtasis de la salvación conseguida contra el Sporting, que no dejará nunca de ser histórica gracias a aquella gran plantilla, todo se desbordó. Una venta «estratégica» de Sergi Guardiola que traería consigo la llegada de hombres como Jorge Molina, Pacheco o Álvaro Jiménez. El objetivo de Oliver de juntar a Molina con Rubén Castro, y con Enric Gallego como tercer delantero. Y en el banquillo, para guiar a todas estas estrellas, tras echar a Sandoval, llegaría Francisco. ¿Cuánto duró el sueño? ¿Dos semanas? El límite salarial se había superado con creces, Francisco y Oliver salieron y en su lugar llegaron Alfredo García Amado, Rafa Berges, Sandoval e incorporaciones a coste cero por el salario mínimo.

Mala planificación deportiva y nulo rendimiento de la plantilla

¿De quién es la culpa cuando un equipo no funciona? Primero, de la persona que contrata a los jugadores, y segundo, del propio plantel. Rafa Berges, pese a las grandes limitaciones, armó en agosto un equipo con bastantes carencias, aunque con nombres como para no estar entre los cuatro últimos. No hay que olvidar la dura salida de Edu Ramos o Kieszek. El gran problema, los goles en contra, ha sido de nuevo la gran losa, y eso que la defensa apenas se tocó con respecto a la de la salvación. Más de 70 goles en contra hasta el momento.

Lo intentó primero Sandoval, de regreso tras no confiar en él y despedido por segunda vez antes del mercado invernal. Lo probó también Curro Torres, otro que gozaba de la máxima confianza de Berges, con un estilo radicalmente opuesto al del técnico de Humanes, que tampoco fue capaz de conseguir resultados. Con 15 partidos aún por delante, tiempo más que suficiente, se gastó la última bala, la de Rafa Navarro, cuyo efecto se esfumó pronto.

Antes de la llegada del cordobés, un mercado invernal desaprovechado con jugadores sin impacto. Solo Andrés Martín, un chaval de 19 años, o Piovaccari, de 34, tiraron del carro en el césped, mientras pesos pesados acumulaban partidos en la grada y otros daban vergonzosas actuaciones contra Extremadura, Lugo, Sporting, etc.

Crisis institucional con nombres propios detrás

Jesús León llegó con la misión, además de lo deportivo, de unir a todo el entorno cordobesista. Unir a las peñas, a las empresas e instituciones, a la afición, a los minoritarios, a los veteranos, a la ciudad. Bueno, en realidad, ha logrado unir a todos, en su contra. Se dejó asesorar primero de Luis Oliver y Joaquín Zulategui. Después, sus personas de confianza fueron Alfredo García Amado y Magdalena Entrenas. Sin quitarle un ápice de culpa, seguramente no supo rodearse de las personas adecuadas para sacar adelante un proyecto de tal calibre y en estas circunstancias.

Lo que se le pide ahora, que comparezca y ofrezca explicaciones, fue algo que hizo bastante, y ahora todo ello forma parte de una hemeroteca que mirar con lupa. Sigue sin pagar todo lo que queda de la operación de compraventa, hay por medio operaciones bancarias sin aclarar, una venta de Guardiola y Aguado sin cobrar y atrás queda una fallida venta en Ucrania.

Lo que faltaba: tres meses de impagos

Quizás, esto está siendo lo más duro de todo. Trabajadores con tres meses sin percibir su nómina, no precisamente alta, con familias, sin empleos alternativos. El club tiene una falta de liquidez grave, y eso se ha traducido en impagos que se han ido acumulando poco a poco. ¿Cuántas veces ha prometido el máximo mandatario blanquiverde que se iba a proceder a los pagos en tal fecha? Incontables promesas incumplidas, fechas límite que se las llevó el viento. Sigue sin poder hacer efectivos los pagarés de Guardiola y Aguado, tendrá que recurrir a la venta de Andrés y se habla también de que ya comprometió los ingresos por el descenso del año que viene.

Ya no es solo algo deportivo, toda esta realidad ha superado todos los límites. La inestabilibad y el desconocimiento es total. El club está en medio de un limbo. Hace tiempo que ya no se habla de fútbol y todo se decidirá probablemente en despachos y juzgados. Será importante que el cordobesismo no deje morir a su club y luche por su supervivencia. Las peñas ya se han movilizado  a través de un comunicado conjunto para una protesta en el próximo partido contra el Gimnástic. «Estadio vacío» y «protesta en puerta 0» son las dos iniciativas de 22 las peñas firmantes, que exigen también a Jesús León en el mismo documento que venda su paquete accionarial por su falta de honradez como gestor y cordobesista. Como dice el himno, hay que luchar para vivir y vivir para soñar.

 

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