OPINIÓN: Pedro Navarro |

Como diría mi padre, quince, la niña bonita, los puntos que tiene ya el mejor equipo del mundo, nuestro Córdoba que el sábado arañó un merecido punto en un escenario más que complicado.

Y es que el conjunto de Pepe Luichi convence cada vez más en el campo, al fin jugamos a algo y sabemos lo que queremos. Un equipo que toca, lucha y propone fútbol, cuánto echábamos de menos eso en la ciudad califal. Salimos sin miedo, sin tapujos y sin presiones gracias a un despliegue físico que obligó a todo un Zaragoza a sacar el balón a base de pelotazos. La primera parte, cierto que sin mucha pegada, los nuestros dominaron y convencieron, la defensa en su línea con Bijimine y Rodas, por las bandas un Caro que le pone las cosas difíciles a Antoñito y un tal Domingo Cisma que sigo creyendo que nos lo cambiaron. El conejo de Vallecas dueño y señor del conjunto blanquiverde y Luso inconmensurable era la pareja de baile en el centro del campo, ayudados por Juli y Guille Donoso que, a mi juicio, sigue siendo el descubrimiento de la temporada. Alejandro Alfaro sigue sumando minutos y acercándose al que todos queremos y Rodri en estado de gracia que ya supera los goles conseguidos en la pasada campaña.

No me vale pensar que en la segunda parte el Córdoba se vino a bajo, soy mas feliz creyendo que fue el Zaragoza el que dijo aquí estoy yo. Lastimamos su orgullo ante su gente y eso trae consecuencias, más si cabe cuando se cuenta con jugadores de la talla de Zapater, Lanzarote, Ángel o Juan Muñoz. Oltra ante su asignatura pendiente, los recambios, poco pudo cambiar el encuentro, tan sólo con un Berdich cada vez con más confianza, Edu Ramos para dar respiro a Carlitos y la aparición estelar de Samu de los Reyes que comparecía por primera vez como blanquiverde en la liga 1,2,3.

Tranquilos amigos, piensen que Diciembre esta aquí ya y dudo que caigamos en el mismo error que la pasada temporada, nuestro equipo se reforzará, siempre con la fórmula mágica, la del coste a cero. No miren al banquillo, miren a la grada, Deivid, Pedro Ríos y Markovic aguardan su momento.

Sean felices y sonrían porque lo mejor está por llegar, toca mirar al frente con orgullo y seguir trabajando sin ir a lo loco, sin hacer mucho ruido y con la convicción de que es posible.

El hombre del partido a mi juicio, Pawel Ranger en un partido en el que dio a valer su fichaje, es más, por muy bien que jugamos creo que gracias a él, esta semana nos toca bailar con la niña bonita.

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