Opinión: Rafa Ávalos |

José Luis Oltra buscó soluciones en Bilbao y encontró certezas y dudas. El 3-5-2 con el que saltó su equipo al campo no cambió la imagen del colectivo. Un grupo que lo da todo, eso es incuestionable, pero al que le falta fuelle mental para noventa minutos. Un conjunto que necesita marcar primero al menos dos veces para vencer porque termina regalando una, dos, tres o hasta cuatro oportunidades al rival, sea éste Osasuna, la Ponferradina o el flojo Bilbao Athletic.

Un equipo que, en lo que al ataque se refiere, juega por y para Florin Andone, a base de balones a perseguir por su velocidad e insistencia con espacios por delante. O saques de esquina y faltas bombeados para que su inteligencia de pelotero baste para generar un penalti, una ocasión, un casi… o un gol.

Un once que confía en lo que de bueno tiene, que es su solidaridad, su entrega, su ilusión… pero que teme mucho a sus apagones defensivos –entiéndase por los del todo el colectivo, no por los  de los cuatro de atrás-, que son gravísimos.

Está entrando el cordobesismo en un debate que creo que no conduce a ninguna parte. No se trata de que el Córdoba deba jugar de una manera más o menos estética, sino que lo que sea capaz de hacer, lo haga bien. Sea 3-5-2, 4-4-2 o 5-4-1, lo importante es que si se quiere apostar por un determinado estilo se vaya hasta el final con esa filosofía, potenciando sus puntos fuertes y minimizando las flaquezas que pueda tener.

Es decir, que nunca puede estar más de moda eso tan manido de que el mejor estilo del fútbol es el que conduce a la victoria. Sea el desenfreno ofensivo o el cicaterismo con el patapún y tentetieso. Me dijo hace dos semanas Paco Jémez cuando le pregunté sobre tácticas en el fútbol: “En este deporte es difícil encontrar algo que no se le haya ocurrido a alguien. Esto es ya como la ropa, son modas. Un día vienen los pitillos, otro las campanas y otro los cuellos largos. Aquí, dentro de lo que hay que la variedad es amplia, lo que hacemos es intentar coger un poco de todo porque cada uno ve el fútbol de una manera, convencerse con ella y echar para adelante”.

Es decir, dejemos que Oltra le tome las medidas al Córdoba y confiemos en que el traje le siente bien. Se notará en los resultados, seguramente.

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