juan marrero

Entrevista y Foto: Nacho Zafra |

Tras realizar su primera sesión de trabajo como técnico del filial del Extremadura, Juan Marrero, entrenador del Córdoba B la pasada temporada, atendió a Cordobesismo para hacer balance un poco de lo que fue su etapa en el club. El valenciano, se deshizo en elogios con la ciudad y la afición califal, así como destacó la gran temporada de sus jugadores pese a todos los problemas. También habló acerca de su relación con el presidente y explicó que nadie lo llamó para comentarle si seguía o no en el club o los planes que tenían en el Córdoba CF para con él.

El lunes se puso fin a una etapa de blanquiverde que quizás no fue como esperabas, ¿no?

Creo que ha sido un año donde he estado feliz en una gran ciudad como es Córdoba, he conocido gente maravillosa. Deportivamente, con todos los impedimentos, los recursos y problemas, hicimos una buena posición, aunque queríamos quedar mucho más arriba.

En tu presentación con el Extremadura destacaste que te ha llevado allí la ambición y la seriedad, cosas que por diversas circunstancias, más la segunda, ¿quizás faltaron en Córdoba.?

Hay seriedad en todos los proyectos, lo que pasa que en el transcurso de ellos hay impedimentos. En Córdoba marcó mucho el descenso del primer equipo y cómo fue, cosa que repercutió tanto en el filial como en las categorías inferiores. Aun así, los proyectos tienen que ser serios y el Extremadura es uno de ellos.

Cuando llegaste, nos dijiste en una entrevista que querías probar otros roles y circunstancias, finalmente los tuviste, pero en el aspecto negativo por todos los problemas que venimos comentando que hubo en el año

Sí, fueron varios problemas pero el grupo humano era excelente, con una fortaleza mental fantástica. Entrenar con 9-10 jugadores durante bastantes meses no es fácil, no era fácil para mí. A pesar de ello, el día a día con ellos te fortalecía.

No habrá sido fácil mantener la cohesión del grupo durante la temporada entre falta de fichas, lesiones, sanciones, impagos pero aun así, llegasteis con opciones de play off hasta la penúltima jornada.

Para empezar, nos quedamos con 14 fichas y de ellos 3 estaban lesionados, lo que hizo 2-3 juveniles fueran habituales, llegando a debutar conmigo 9 juveniles.  Al principio, el equipo empezó fuerte y fuimos líderes, pero estaba claro y lo dijimos, que el desgaste, las sanciones y los estados de forma, además de trabajar con un solo delantero, todo eso a medio-largo plazo podía afectar. Bajamos el número de puntos desde navidad y después hubo un repunte. Dos partidos marcaron pese a la gesta de estar ahí arriba, encuentros como Coria y Ciudad de Lucena, esas derrotas marcaron. Aunque insisto, no hay que nada que reprochar, porque los futbolistas se dejaron la vida, algunos jugaron lesionados y dieron la cara en todo momento, poniendo el 500% por su club, que era el Córdoba.

A finales de febrero se produjo una dimisión tuya, ¿qué hace que te quedes finalmente?

Eso ya es pasado, una situación compleja y complicada. Fue triste porque se presentó una oportunidad única para un entrenador y es comprensible esa reacción. Es pasado, suelo mirar hacia delante. A partir de febrero, seguimos con la misma fuerza e intensidad respecto al día a día y preparar los partidos.

Desde que terminó la temporada hace dos meses, ¿se pusieron en contacto contigo el presidente o algún responsable de la dirección deportiva para comunicar sus intenciones?

Conmigo no han vuelto a hablar desde que tuvimos el último partido de liga a mediados de mayo, nadie me ha llamado ni ha hablado conmigo.

«Con los problemas que había en el primer equipo, el último de los problemas de Jesús León éramos el filial»

¿Cómo ha sido tu relación con Jesús León?

Normal. Lo conocimos a partir de enero. Con los problemas que había en el primer equipo, el último de sus problemas éramos el filial y nada más. Le deseo lo mejor porque ahora mismo es el presidente del Córdoba. A pesar de no ser cordobés yo y haber estado solo un año, estar en Córdoba e impregnarte de ello te marca. Dejo amigos para siempre y eso por mi forma de ser es complicado.

¿Con qué te quedas y que borrarías de tu etapa en Córdoba?

Solamente me quedo con lo que te he comentado, disfrutar de una gran ciudad y afición. He estado en el día a día con ese coraje, fortaleza mental y apretar los dientes de mi grupo ante las adversidades. Las cosas malas solo hay que olvidarlas rápido.

Hasta que cogiste el Córdoba B no habías dirigido nunca a un filial pero ahora te haces con las riendas del filial Extremadura, ¿le has cogido el gusto?

Me ha gustado la juventud, aunque en el Córdoba B había alguno por encima de 23, pero la mayoría si eran sub 23 y 9 juveniles los que debutaron, varios de ellos titulares indiscutibles. Me gusta ver ese brillo en los ojos de la ilusión y querer hacer méritos para estar en el primer equipo. Es un objetivo distinto a ser primer entrenador de un equipo pero creo que es una labor importante y que me atrae, por lo que cuando me ofrecieron este proyecto no lo dudé.

Te llevas contigo a Alberto Montávez como ayudante, que aunque era preparador de porteros, será tu mano derecha allí..

Todo mi cuerpo técnico que tuve en el Córdoba era excelente. Juan Carlos Osuna ha sido quizás el mejor delegado que he tenido y como persona me llevo un amigo para toda la vida. Andrés Armada es un tío excelente con un gran corazón y cordobesista al 100%. Suanes, el preparador físico, Eu en la primera parte… Te puedo seguir diciendo porque tuvimos 5 utilleros, 4 fisios, dos segundos entrenadores y no sé qué más, porque fueron 15-20 de cuerpo técnico al final. Eso provoca inestabilidad aunque al final la unión fue más fuerte. Alberto Montávez era uno de ellos, se lo propuse el venir como segundo, porque es un chaval muy formado, muy competente y con una capacidad de progresión en el fútbol increíble. Se lo propuse y aceptó venir de ayudante conmigo.

Muchas gracias y mucha suerte

Quisiera yo también dar las gracias por el apoyo a casi todos los medios de comunicación, que me han tratado fenomenal en Córdoba, así como a la afición.

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