Córdoba CF

NOTICIA: Javier Jiménez | FOTO: Fran Pérez

El conjunto blanquiverde sumó el pasado domingo una nueva derrota contra el Lugo (rival directo por la permanencia) y las posibilidades de salvación a falta de dos meses para que finalice la temporada son ya más que remotas. La crónica de una muerte anunciada en la que Jesús León y la plantilla han sumido al cordobesismo en una de las peores crisis institucionales y deportivas que se recuerdan de los últimos años, llevando al primer equipo a Segunda División B. 

No matemáticamente pero si virtualmente (11 puntos de la permanencia). El Córdoba CF certificó el pasado fin de semana contra el Lugo su descenso a Segunda División B, después de caer derrotados y ser humillados por un rival directo al que a priori había que ganar para seguir en la pelea por la permanencia. Finalmente, cuatro goles y noventa minutos después, fueron suficientes para que el escudo fuera arrastrado y la entidad entrara en una de las mayores crisis institucionales y deportivas que se recuerdan en los últimos años.

Malas decisiones de la propiedad y un presidente sin dar explicaciones

Han pasado más de 48 horas desde la última humillación del primer equipo en su propio estadio y con su afición viviéndolo en primera persona, sin que aún haya comparecido su presidente para dar explicaciones sobre la situación y sobre como se va a actuar de aquí a final de temporada.‘’No voy a parar hasta que el Córdoba CF juegue la Europa League’’, declaraba el pasado mes de enero con el convencimiento y poniendo la mano en el fuego por una permanencia que ya resulta imposible. Una ausencia significativa la del máximo dirigente del club que solo hace crecer la incertidumbre alrededor de la esfera califal y que confirma la mala planificación y las tardías decisiones que han llevado a uno de los históricos de segunda al descenso de categoría.

La crónica de una muerte anunciada en blanquiverde, justo después de ver como la escuadra califal lograba la ansiada permanencia el pasado mes de junio y comenzaba un año lleno de decisiones incoherentes y de poca argumentación deportiva. Desde la cesión de Sergi Guardiola al problema del límite salarial. El fichaje de Francisco y su dimisión antes de empezar la temporada. La contratación de Sandoval y su posterior destitución para fichar a un Curro Torres, que ya traía una trayectoria demasiado dudosa como para ser capaz de revertir el problema deportivo. Y finalmente, la llegada de Rafa Navarro al banquillo, que no ha mejorado absolutamente nada y que será si nada cambia el que firme el descenso de categoría.

Otro de los puntos a resolver y que hará que el Córdoba tenga que acudir a la justicia, es el impago de varios meses a los empleados del club (también jugadores). Un arma desestabilizadora más, que ya no se recordaba en la esfera blanquiverde desde hace décadas y que ha vuelto a estar latente en los últimos tiempos gracias a la nefasta gestión de la propiedad, aprovechando el buen hacer de los trabajadores de la entidad que han cumplido sin achacar nada por y para beneficio del club, sabiendo de las dificultades a nivel deportivo que se estaban pasando, pero que ya no van a aguantar ni un día más.

Jugadores que no han estado a la altura del escudo y la camiseta del Córdoba CF

Además de los malos movimientos deportivos desde las oficinas del club, se ha podido ver como la plantilla no ha estado a la altura de las circunstancias. Una serie de jugadores que no han sido capaces de defender con dignidad el escudo y la camiseta del Córdoba, defraudando a su propia afición que ha creído en ellos hasta el final. Pero poco o nada les importa donde acabe el equipo el próximo año, o al menos eso han demostrado en el verde, no siendo capaces de competir a la altura de la categoría. Al fin y al cabo, el mercado se volverá a abrir y a mover, dando la posibilidad a muchos de los jugadores de quedarse en la categoría de plata.

Con 60 días por delante hasta que finalice la temporada, el Córdoba CF se enfrenta a meses de informaciones extradeportivas que no beneficiarán en nada todo lo que rodea al club. Mientras tanto, sin más pena que gloria, el equipo deberá salvar la dignidad por campos de la categoría de plata sabiendo que será imposible obrar un milagro y recortar más de once puntos en apenas ocho partidos para llegar al final de esta pesadilla de la que la afición blanquiverde quiere despertarse cuanto antes. Vendrán tiempos mejores.

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1 Comentario

  1. Estos jugadires no habido un partido que nos ayas gustaddo a nosotros a la aficon cordobesa son unos sanginarios, les da lo mismo perder y bajar suempre hasen el mismo partido siempre perdiendo, para no sufrir mas debe de ssparecer asi ya no se sufre mas gandules

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