Noticia: Rafa Aranda | Fotografía: Fran Pérez

El Córdoba CF sigue dejando escapar oportunidades para conseguir escalar posiciones en la lucha por la salvación. Una de cal y una de arena, así todo el rato. Con tanta inconsistencia, es imposible. Este año el equipo tiene partidos en los que te deja algunas sensaciones esperanzadoras, y luego tiene actuaciones como la de Almendralejo. Analizamos los fallos imperdonables.

Errores individuales de Carlos Abad 

Aunque evidentemente no hay que culpabilizar al guardameta de todo lo hecho en el partido, lo cierto es que sus fallos sacan al Córdoba del encuentro. Antes del primer tanto, el Extremadura ya se había mostrado peligroso con muchos centros laterales y una ocasión de Olabe, pero sin opciones claras de poder adelantarse. Al cabezazo de Pardo reaccionó Abad con un mal bloqueo y acaba introduciéndose el balón en su propia portería de manera incomprensible.

El Córdoba CF pudo empatar con el remate al larguero de Chus Herrero, y parecía que el club blanquiverde llegaría al descanso bastante metido. Sin embargo, otro error muy grave del portero condena al equipo. Un mal pase a escasos minutos del descanso da pie a una contra del Extremadura que nadie logra parar. Sería injusto señalar a Abad como el mal del CCF porque ha dado mucho al conjunto califal. Pero, quitando el partido del Málaga, se le ve últimamente muy inseguro y dubitativo, sobre todo con el balón en los pies. Sin duda, clave para comprender la derrota.

La libertad de José Antonio Reyes

No será porque no le conocemos. La estrella del Córdoba CF el pasado año ahora viste los colores azulgranas, y hemos comprobado de primera mano lo que sentían los rivales. Para el utrerano, el espacio comprendido a la espalda del doble pivote con tendencia a la izquierda era completamente suyo. El equipo dirigido por Mosquera era sabedor de su influencia. Ahí siempre recibía solo, indetectable para Bodiger y Carbonell, más ocupados de sus pivotes. Desde esa posición, Reyes era una fuente inagotable de centros al área.

El sevillano fue un dolor de cabeza con sus arrancadas y cambios de ritmos. Uno de ellos provocó la segunda amarilla de Bodiger y como consecuencia su expulsión. Algo que recuerda a la que provocó a Eteki el año pasado contra el Sevilla Atlético. Rafa Navarro ha repetido hasta la saciedad la idea de tener juntas las líneas, pero por lo que sea en Almendralejo un diablo llamado Reyes se coló entre medias para dar otra clase magistral. Como es sabido, si no paras a Reyes en esta categoría, él decide por el resto.

La debilidad por los laterales, no hay manera

Pinillos, Galán, Fernández, Loureiro, Quezada, Menéndez. La lista de laterales que han pasado por la entidad en los últimos dos años es larga, y nunca se logra dar con la solución a esta debilidad permanente. En el lado opuesto, todo lo contrario. Bastos y Ale Díez fueron dos cañones por banda, sobre todo la actuación de este último. En el mercado invernal Galán se marchó traspasado, pero lo cierto es que Menéndez tras el debut en Tenerife no ha dejado muy buenas sensaciones. Poco recorrido ofensivo y lentitud atrás.

Menéndez respiró más porque delante estaba Olabe, que no es extremo, aunque las tuvo tiesas con Ale Díez, uno de los más destacados del encuentro, que le superó por velocidad de manera constante. Asimismo, por el flanco derecho, hay que poner un ojo al desempeño de Loureiro. La lección que le dio Ferreiro en aquel CCF-Huesca del año pasado se ha repetido con el ex cordobesista Nando. Andrés intentó ayudarle, pero al gallego se le acumuló la velocidad de Nando, las entradas de Bastos y la caída a banda de Reyes. Superado por todos lados.

Sin iniciativa ni capacidad para generar peligro

Sin los errores de Abad quizás habríamos visto otro partido. Es posible. Si Chus Herrero marca en lugar de darle al larguero quizás habríamos visto otro partido. Es posible. Si el Córdoba hubiese hecho algo más que intentar salir a la contra habríamos visto otro partido. Seguro. Y es que el equipo dirigido por Rafa Navarro no fue a ganar, fue a no perderlo y a esperar un gol para amarrarlo. Eso, contra un equipo de playoff como el Málaga se puede entender, pero contra un rival que tienes a dos puntos solo puedes ir a por él.

Jugaron los mismos prácticamente que contra el Málaga y con la misma idea, un 4-2-3-1. Al doble pivote, con destellos de Carbonell, le costó mucho encontrar a los hombres de ataque. Menéndez y Loureiro apenas subieron su banda. Que tus laterales no suban a crear superioridades ya dice de la idea ofensiva de tu equipo. Jaime Romero, que siempre ha jugado a banda cambiada, ve anuladas sus capacidades por la izquierda, ya que solo tiene desborde hacia delante y no hacia dentro, donde crea más peligro. Miguel de las Cuevas fue siempre determinante partiendo a pie cambiado desde la izquierda, y desde que juega detrás del punta no incide en el juego, salvado solo por acciones puntuales que siguen siendo esenciales. Y Carrillo es prácticamente un islote al servicio del equipo, reducido a provocar faltas y bajar lo que pille. Tan solo el desparpajo de Andrés pone la nota diferente, también muy sacrificado en la defensa e intermitente y a cuenta gotas para atacar.

Mucho que mejorar

Quedan muchas jornadas para seguir mejorando. Dos semanas ha trabajado Rafa Navarro con el equipo. Pero si no logra minimizar al máximo los errores defensivos individuales, ni minimizar los puntos fuertes del rival, ni conectar a sus piezas de arriba, la salvación estará prácticamente inalcanzable.

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