Noticia: Jaime Pastor | Foto: Fran Pérez

Al Córdoba CF, tras consumar su descenso de categoría, le quedan cuatro partidos más. Y la mayoría de sus jugadores no continuarán la próxima temporada en la plantilla. Fueron muchos problemas los que llevaron al conjunto blanquiverde a esta situación. En todas las líneas del campo hubo problemas para llegar al nivel competitivo que exige una categoría como es la segunda división española. Decepción, falta de intensidad o de compromiso por mucho que otros digan lo contrario o traten de defender ciertas actuaciones. Al igual que ocurrió con lo institucional, en césped también ha habido y hay errores de bulto cada jornada.

Portería

Una de las líneas que más ha notado los cambios. Tener que soltar, por mala gestión, a Pawel Kieszek para traer al joven Carlos Abad, suplente del CD Tenerife, no es la mejor manera de recomponer esta línea del campo. La ausencia del meta polaco, que salvó a su equipo en innumerables ocasiones, ha sido una de las notables ausencias y uno de los motivos por los que el Córdoba CF ha encajado tantos, y evitables, goles. Lavín, cuando ha tenido que actuar en estas últimas jornadas, no solo no ha mejorado a Abad, si no que empeoró sus ya de por sí malos números.

Defensa

El nivel ofrecido por algunos defensores dista mucho del de final de campaña del curso pasado. La contundencia y agresividad de Aythami, Quintanilla o la revelación de Loureiro desaparecieron esta temporada. Lo que no es entendible es que Luis Muñoz entrara tan tarde en el once titular del Córdoba CF, porque aunque también ha tenido errores de bulto, algunos de ellos sangrantes, quizás es de lo poquito salvable atrás. Lo que se esperaba de Chus Herrero o el cambio en el lateral izquierdo de Menéndez por Javi Galán (titular en primera con el Huesca) es otra muestra más de la mala planificación (y reacción) de la dirección deportiva. A todo esto hay que añadir los errores infantiles, de falta de concentración y falta de tensión competitiva atrás  que se han ido sucediendo jornada tras jornada y que ningún entrenador ha sido capaz de hacer desaparecer.

Centro del campo

Otro de los fallos, muy reseñable, fue la no inscripción (y posterior marcha al Cádiz CF) de Edu Ramos, gran parte de la parcela ancha el pasado curso era de su propiedad . La poca continuidad de Aguado, el mínimo nivel de Vallejo, el parche de Luis Muñoz, el efervescente Luis Muñoz, el ostracismo de Javi Lara o la poca regularidad de un medio campo fijo han acabado siendo una verdadera losa para sostener los fallos en defensa y no funcionar como verdadero enganche con los de arriba. Jaime Romero fue otro de los jugadores que volvió a decepcionar, tanto por su falta de asociación, como de compromiso y regularidad, un jugador por el cual se pagó traspaso hace dos veranos y que tiene una de las fichas más altas de la plantilla.

Ataque

Se marchó Sergi Guardiola y se marcharon casi la totalidad de los goles. El Córdoba CF no es de los que menos marca, pero si es cierto que en la delantera se ha notado la falta de la velocidad y efectividad del murciano. La lucha de Piovaccari y la irrupción de Andrés maquillan la más que pobre aportación de Carrillo o la nula del fichaje del mercado invernal Neftali Manzambi. Mientras que por ejemplo, el capitán Alfaro, hasta estos últimos encuentros no ha gozado de oportunidades. Estos motivos han hecho imposible olvidar lo que el curso pasado, en parte, salvo al equipo tras una situación límite.

Son muchos los motivos deportivos que han hecho imposible que el Córdoba CF compitiera en segunda división. Empezó con el nombramiento de Rafa Berges, continuó con la nefasta planificación deportiva y finalizó con un rendimiento pésimo de una plantilla (en líneas generales) que nunca creyó en si misma ni en las ideas de sus entrenadores. Todo esto está envuelto en la lamentable gestión del presidente del club Jesús León, principal culpable de lo ocurrido esta campaña como señalábamos en el artículo de este lunes.

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