Desde Argentina con amor

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LEYENDAS: Alexis Muñoz |

Onega con River | Foto: riazor.org

Comentaba Menotti en una entrevista que él nació en una cancha de fútbol, quizás algo que debe sentir cada niño que nace y crece en Rosario (Argentina). Cuna de la bandera albiceleste, la ciudad rosarina ha visto nacer de sus entrañas a jugadores como Messi o el Tata Martino, personajes históricos como El Ché, o maestros del banquillo como Menotti o Marcelo Bielsa.

Pero nuestra historia no se centrará en Rosario. Deberíamos coger un auto y viajar hacia el oeste desde la ciudad del equipo leproso (Newell’s); tras un trayecto de unos 100 kilómetros, nos toparíamos con Las Parejas, ciudad que destaca por su gran actividad industrial relacionada con la producción de maquinaria agrícola y por aportar al fútbol a Daniel Onega.

Sería de mal aficionado al fútbol no adentrarse en Las Parejas, y buscar historias relacionadas con el fútbol. Junto a Daniel y su hermano Ermindo, la ciudad de la provincia de Santa Fe, ha visto jugar en sus calles a un tal Jorge Valdano, odiado por muchos, idolatrado por otros tantos. Quizás se puedan escribir varios libros sobre historias, anécdotas o planteamientos que durante tantos años ha ido comentando Valdano. Esta historia, que se plasmará en estas páginas, no estará adornada por focos de Chamartín o micrófonos de la SER, pero su sentimiento y pasión sobrepasará a estos elementos.

Nacido un 17 de Marzo de 1945, Daniel Onega tenía en su hermano Ermindo el espejo en el cual mirarse para ser su reflejo en una cancha de fútbol. Ermindo jugó en River desde 1957 hasta 1968. Disputó 252 partidos en los que anotó 104 goles con el equipo Millonario. Volante ofensivo o delantero. Campeón de la Copa de Naciones con la albiceleste, consistente en una competición organizada por la Confederación Brasileña de Fútbol en 1964, los rivales fueron: Portugal, Brasil, Inglaterra y Argentina. Un torneo, en el que todos los equipos se enfrentaban entre ellos y donde Argentina ganó a sus tres rivales. Aunque el culmen de su carrera deportiva llegaría con la convocatoria con la selección para disputar el mundial de 1966 que se celebró en Inglaterra, donde la albiceleste llegó hasta Cuartos de Final. Un 21 de Diciembre de 1979, Ermindo fallecía. Un accidente de coche sesgó su vida, moría el fútbol, nacía la leyenda. Considerado por la hinchada de River, pese a no ganar nada con el equipo, como uno de los mejores jugadores de la historia de la Banda.

Vengo para tener la satisfacción de colaborar con el ascenso a Primera División”. Con esta carta de presentación llegó Daniel Onega a Córdoba. Venía de jugar catorce años con River Plate (salvo una cesión en el año 1973 a Racing de Avellaneda). Se planteó no volver a ponerse unas botas de fútbol tras incompatibilidades con River; Rafael Campanero lo evitó. Antes de adentrarnos en su etapa con la blanquiverde debemos recordar o aprender que Daniel Onega mantiene en la actualidad el privilegio de ser el máximo goleador de la Copa Libertadores con 17 dianas, la mayoría a pase de su hermano Ermindo. Apodado el fantasma en un primer momento por no aparecer en los partidos, cuando la rompió el significado de su mote tornaría, sus apariciones entre las defensas rivales causaban sensación. Daba ese pase a la red que con tanta maestría definió Menotti. Daniel anotó 87 goles jugando 207 partidos. No consiguió ningún título con River, siendo señalado culpable junto a su hermano de la sequía de 18 años sin un entorchado en las vitrinas de los millonarios.

Foto: soydelcordoba.com
Foto: soydelcordoba.com

El 2 de Agosto de 1973, Rafael Campanero (presidente del   Córdoba en esa etapa) anunciaba en rueda de prensa el fichaje de Daniel Onega y de un central, también argentino (Dominicchi). Resaltaba Campanero la calidad que atesoraba Daniel y su papel en River. Argumentaba su fichaje, nada barato, en la mala relación de Onega con River. Firmaría por tres años con un precio de 5 millones de pesetas por su pase, sumados a otros 5 millones por el central que en ese momento era desconocido por todos.

El fichaje se trabajó en Argentina, Rafael Campanero viajó a tierras americanas dispuesto a traer un fantasma a Córdoba. Comentaba el presidente del Córdoba que fue difícil su fichaje, hubo momentos que estaba firmado y otros en los se veía volviendo solo a Córdoba. Onega tenía 28 años y tenía mucho fútbol en sus botas, es por tanto algo difícil de entender el por qué un jugador con la solera de Onega fichaba por un Córdoba en segunda división. El propio futbolista aclaraba que lo monetario era lo primordial, cabe destacar en todas sus entrevistas la sinceridad con la que contestaba. Y segundo, por el incremento en sus honorarios y por la seriedad en el pago de los clubs españoles, como ahora…

El siete de Agosto llegaba Onega a Córdoba, recogía El Mundo Deportivo la expectación que causó la llegada de Daniel. Como si de la llegada de un actor americano se tratara, los aficionados blanquiverdes se congregaron en los andenes de la estación de ferrocarril esperando la llegada del Talgo Virgen del Perpetuo Socorro. Onega se mostró sorprendido por el recibimiento, el Córdoba no fichaba a un jugador cualquiera, fichaba una estrella.

Onega blanquiverde | Foto: soydelcordoba.com

Llevaba un mes sin tocar bola y aterrizaba en Córdoba con el encargo de ser la punta de lanza de un proyecto ambicioso que soñaba con el ascenso a primera. Comentaba Campanero que no se producirían salidas, ya que era básico no desprenderse de ningún jugador para lograr el objetivo del ascenso. Era tajante el mandatario cordobés; cualquier oferta sería tajantemente rechazada. Comentaba Campanero con ilusión el próximo gran fichaje del Córdoba: el nuevo estadio. Contaría con una tribuna con capacidad para 6000 personas y el coste alcanzaría los 100 millones de pesetas. En el banquillo, García Verdugo, natural de Talavera, y que había conseguido el ascenso a segunda división con el Tenerife. Uno de los motivos de su fichaje como preparador cordobesista fue la apuesta que hacía el club blanquiverde por la cantera.

Jugó Onega desde la temporada 1973/1974 hasta la 1976/1977, disputó 125 partidos con la elástica blanquiverde, con la que anotó 22 goles. No se logró el ansiado ascenso, pero los aficionados disfrutaron de la calidad de Onega, que aun perdura en la memoria de los que disfrutaron de su juego.

Su debut se produjo el 2 de septiembre de 1973, venciendo 2-0 al Deportivo de la Coruña, y marcando uno de los dos goles. En el once inicial se incluían jugadores como Manolo Cuesta, Escalante, Martínez o Dominicchi. En ese primer año el Córdoba se jugó la promoción de permanencia en segunda contra el Almería, saliendo ganador el conjunto ribereño. Mucho se especulaba con el modo de vida que llevaba el argentino en la ciudad, con salidas nocturnas y su falta de forma, suplida con su magnífica calidad. Siempre decía que él se retiraría del fútbol, no quería que el fútbol lo retirara a él.

 

 

 


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