Villa, al borde de un injusto abismo (2-1)

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CRÓNICA: Nacho Serrano |

La semana más convulsa con el final más trágico. Llegar a La Romareda suponía prever un duelo duro. Intenso, en el que perder entraba en todas las quinielas. Más aún con un escenario preparado y adornado para la ocasión. Para subir a Primera hacen falta muchísimas cosas, entre ellas paciencia, ambición demostrable y decisión. O decidir bien, mejor dicho. Entrenador aparte, pues enjuiciado prematuramente y sin descanso desde casi el inicio, Pablo Villa optó por intentar morir matando. Para ello, fue con todo lo disponible: Uli, Pedro, López Silva, Pacheco y Caballero entre los hombres de ataque.

Toda la munición del arsenal al campo. De esta manera y desde el comienzo del partido en territorio zaragozano, poco iban a tardar los blanquiverdes en enseñar las uñas. Uli Dávila, reincidente desde hace semanas en la misma materia, perdonaba el 0-1 cuando tenía una opción clarísima a la derecha. Como ante el Sporting en El Arcángel, tirando de memoria rápida. Leo Franco lo evitó.

A partir de entonces el encuentro fue un monólogo. De unos y otros. El Córdoba se mostraba cómodo esperando al Zaragoza y saliendo rápido, con verticalidad, intentando ofrecer peligro mediante su velocidad en la transición y la movilidad de sus hombres de arriba, mientras que los de Paco Herrera no sabían cómo hincar el diente a un conjunto bien ordenado. Para hacerlo más difícil aún, tocaba mover el banquillo por lesión otra semana más. En este caso era el cordobés Fran Cruz quien dejaba el campo por un inoportuno contratiempo, para entrar en su lugar al motrileño Armando.

Pero todavía no se había visto todo. De nuevo una buena triangulación de la vanguardia blanquiverde iba a terminar con la mejor ocasión, diríamos, de la temporada para los de Pablo Villa. Pedro, solo, no acertaba a superar a un Leo Franco que había dado todas las facilidades del mundo. Un fallo que deja a las claras por qué el cuadro califal no se encuentra más arriba en la tabla. Esto solo era el preludio de lo inevitable, pues una falta sin aparente peligro era transformada por el lateral Rico de potente zurdazo en el primer acercamiento local. Se llegaba al minuto 39 y los albiverdes acusaban el golpe, que pudo ser mayor si Roger hubiera acertado a batir al guardameta vasco tan solo cinco minutos después.

Tras la reanudación tocó el mismo guión; es decir, dominio absoluto del conjunto visitante. El Zaragoza, superado en todo momento, se mostró como un equipo vulgar, demeritando para ocupar el privilegiado lugar que ostenta. Pero no eran capaces los chicos de Pablo Villa de dar con la tecla. La posesión eran total, pero faltaba finalizar. Asustar. Para ello, el técnico madrileño tocaba arrebato: Sacaba a Campabadal y daba entrada a Mendi, que sería capaz de lo mejor y lo peor durante su estancia en el césped.

De lo mejor porque revolucionó el ataque albiverde. Eléctrico y activo entre líneas, suya fue una preciosa acción personal que terminó con la falta previa al gol de Ulises Dávila, que se mostraba oportunista para desviar un excelente golpeo del argentino Pacheco. Del lado contrario, su expulsión dejaba con diez a un equipo cordobesista que tocaba con la punta de los dedos una merecidísima victoria. De hecho, con el 1-1 y uno menos sobre el campo, el Córdoba creyó que un resultado mejor era posible. A pesar de las bajas y el infortunio (Luso también dejaba el campo por lesión), Gálvez, su sustituto, tuvo el 1-2 con un buen cabezazo que salió centrado y fácil para Leo Franco.

Sin embargo, a pesar del buen hacer, el destino está escrito para todos. Y suele ser cruel en este tipo de casos. Puñetero. De nuevo, y contra todo merecimiento, tocaba restar puntos en el añadido. Porque el epílogo del choque traía consigo uno de esos golpes que hacen elevar la mirada para intentar de una vez por todas perderla.  Y, otra vez, tocaba recibirlo de la forma más absurda posible, pues Armando desviaba a gol un remate de José Mari que se marchaba lejos del arco blanquiverde.

Así las cosas y llegado el pitido final, toca semana ajetreada. De tranquilidad y paciencia ya sabemos que no está sobrado el fútbol. Menos aún en un club especial. De gente especial. Valorar el partido en pos del futuro es el trabajo a partir de ahora y, ahí, Pablo Villa entra escena, pues pintan bastos para su continuidad. Pero, ya se sabe, de merecimientos no entiende este deporte.

FICHA TÉCNICA:

ZARAGOZA: Leo Franco; Cortés, Laguardia, Álvaro, Rico; Movilla, Tarsi, Paglialunga (José Mari, 64’), Javi Álamo (Víctor, 53’), Roger; Henríquez (Luis García, 76’)

CÓRDOBA: Saizar, Campabadal (Mendi, 60’), Bouzón, Fran Cruz (Armando, 20’), Raúl Bravo; Luso (Gálvez, 84’), Caballero; Pedro, Pacheco, López Silva; Ulises Dávila

ÁRBITRO: López Acera, del colegio extremeño. Amonestó a Movilla, Tarsi, José Mari, Leo Franco y Álvaro, por parte del Zaragoza, y a Bouzón, Caballero y Mendi (expulsado por doble amarilla), en el Córdoba.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada del campeonato nacional de Liga en Segunda División, disputado en Estadio La Romareda.

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